حب
miércoles, 25 de julio de 2012
“Todo empezó un lunes de septiembre. La magnitud de la ruptura tardó 24 horas en digerir. Cuando se hizo martes y fue de noche los fantasmas de la ausencia empezaron a adueñarse de todo… Mientras se desintegraban los sueños, se multiplicaban los fantasmas. La risa como cosa del pasado, el llanto llovía desbordado. Aprender a vivir en compañía fue negarse a vivir en soledad. El aire se hace denso, los días se hacen largos y las noches son infiernos de insomnio y melancolía. Tantos martes, tantos septiembres y sólo aquel, de fecha cualquiera, marcó el principio de un final en pausas. Ese día empezó lo que terminaba…”
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